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Edificación de consumo energético casi nulo
Oct 15th
En 2020 todos los edificios nuevos deberán tener un consumo energético casi nulo
El pasado mes de mayo se celebró en Madrid el primer congreso sobre edificación con consumo energético casi nulo, una cita que me ha hecho reflexionar sobre algunos aspectos que quiero compartir y debatir con los lectores de este blog.
Son numerosos los estudios actuales sobre las cifras del parque residencial español a los que podemos acceder a través de diversos medios de comunicación. De todos ellos, me gustaría destacar dos: el informe “Potencial de Ahorro Energético y de Reducción de Emisiones de CO2 del Parque Residencial existente en España en 2020”y el estudio “Retos y oportunidades de financiación para la rehabilitación energética de viviendas en España”realizados por WWF España. Este tipo de trabajos recogen una gran cantidad de datos, aunque, personalmente, me gustaría poner hoy el acento en los siguientes indicadores: por una parte, que “España cuenta con un parque residencial compuesto, aproximadamente, por 25 millones de viviendas” y, por otra, que “los edificios de viviendas representan el 85% de la superficie construida en nuestro país (un total de 3.500 millones de m2)”.
Vista la situación actual de nuestro entorno construido, y conociendo las deficiente normativa con respecto a eficiencia enegética existente en nuestro país hasta hace bien poquito, no es difícil concluir que este campo de juego supone un área excepcional para propuestas de mejora. Reflejada en la directiva europea, ya se está reconociendo la conveniencia de generar crecimiento económico mediante la innovación y una política energéticamente competitiva y sostenible. Los edificios de consumo enegético nulo son, sin lugar a dudas, una de las figuras que formará parte del nuevo paisaje futuro construido en general y del residencial en particular.
Pero, ¿qué es un edificio de consumo de energía casi nulo?
El artículo 2 de la Directiva 2010/31/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 19 de mayo de 2010, relativa a la eficiencia energética de los edificios define expresamente esta categoría. Se consideran como tal todos aquellos que tienen “un nivel de eficiencia muy alto, que se determinará de conformidad con el anexo I”. Continua aclarando que “la cantidad casi nula o muy baja de energía requerida debería estar cubierta, en muy amplia medida, por energía procedente de fuentes renovables, producida in situ o en el entorno”. Por otra parte, en su artículo 9 determina que los Estados miembros se asegurarán de que, a más tardar el 31 de diciembre de 2020, todos los edificios nuevos sean edificios de consumo de energía casi nulo, y de que después del 31 de diciembre de 2018, los edificios nuevos que estén ocupados y sean propiedad de autoridades públicas sean edificios de consumo de energía casi nulo.
Con este horizonte, no nos queda más remedio que incluir estas ideas en nuestra hoja de ruta. Debemos tratar de que los edificios que proyectemos y que, por qué no, también rehabilitemos cuenten con un balance energético equilibrado, de tal manera que la energía que demanden sea cubierta y preferiblemente generada por fuentes de energía renovable.
Las estrategias pasivas se encuentran entre las mejores opciones para conseguir edificios de energía casi nula, aunque una de las barreras que existen actualmente para materializar estas directrices europeas sea la de la inversión inicial, tal y como se comentó en el primer congreso EECN.
En este sentido, quiero hacer mención de la Directiva 2009/28/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 23 de abril de 2009 relativa al fomento del uso de energía procedente de fuentes renovables y por la que se modifican y se derogan las Directivas 2001/77/CE y 2003/30/CE. En su consideración inicial número 32 de la misma señala que “los sistemas de energía pasiva utilizan el diseño de los edificios para obtener energía. Esta energía se considera energía ahorrada”.
¿No creéis que es una buena “pista” sobre la que deberíamos estar ya trabajando? Mi consejo sería proyectar pensando un poco más en ello desde ya, sin esperar a agotar los plazos impuestos. ¡Enhorabuena a los que ya estáis en ello!
Calidad energética de los edificios
Jun 14th
Algunas ideas de interés en torno al documento CTE-HE1
Partiendo del supuesto de que nos encontramos, por ejemplo, proyectando una vivienda unifamiliar, a la hora de definir los materiales para la envolvente, debemos respetar -sin lugar a dudas y como mínimo- las pautas que nos va marcando el cumplimento de la limitación de la demanda energética establecida en el Documento Básico de la Habitabilidad y Energía del CTE (CTE-HE). Si nos hemos propuesto, además, diseñar nuestra casa bajo las directrices del estándar Passivhaus, la demanda energética, tanto para calefacción como para refrigeración, no debe ser superior a 15 kWh/m2a.
Todo cálculo de la demanda energética debe tener en cuenta la zona climática donde se encuentra el volumen proyectado y cómo está orientado. También hay que tener en consideración las propiedades higrotérmicas de cada uno de los materiales y productos de la construcción que conforman los cerramientos, los huecos y las particiones interiores, así como la información relativa a los puentes térmicos. Del mismo modo, los objetos que cerca de la casa pueden generar sombras sobre nuestro proyecto no pueden ser obviados. Las sombras de cualquier elemento –ya sean árboles, edificios adyacentes o incluso partes de nuestro propio diseño- influyen también de manera determinante en el resultado del cálculo.
Además de esta base teórica y pasando a la realidad, en España, a diferencia de otros países del norte de Europa, la necesidad de calentar la casa en invierno convive, de manera más extrema, con la solicitud de enfriarla en verano. Es por ello por lo que conviene estudiar ambas situaciones, con el fin de determinar la solución para el cerramiento más adecuada, en el caso que la zona climática nos indique que el impacto de la temperatura exterior (muy alta o muy baja) es considerable.
En Europa, existe, de hecho, una iniciativa para distinguir ambas situaciones. La etiqueta desarrollada por el ift Rosenheim para las ventanas –introducida en Alemania en otoño de 2011- sigue los nuevos estándares ISO 18.292. Define dos parámetros para la calidad/cualidad energética de las ventanas: EP-H comportamiento energético para un día típico (de calor) en verano y EP-C comportamiento energético para un día típico (de frío) durante el periodo de invierno. Por lo tanto, reconoce ya dos etiquetas para dos situaciones climáticas bien diferentes.
¿Estudiarás ambas circunstancias en tu próximo proyecto?

