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Cómo encontrar empleo estable en verano.
Jul 13th
Posted by Maider Barrondo in Recursos Humanos
Estamos en pleno Julio y el verano pasa volando. Eso todos los tenemos claro. Pero, para aquellos que están en búsqueda de empleo, ¿cómo se debe enfocar el verano?
Es una pregunta que muchos se plantean. Por un lado están aquellos que por primera vez salen al mercado laboral. Estos acaban de terminar una formación, normalmente en época de verano y se plantan ante el mayor reto de su vida, en un mal entorno y en un mal momento. Muchos de ellos se plantean aprovechar el último verano largo de su vida, antes de encarar la vuelta, en la que adentrarse de lleno en el trabajo que es buscar empleo.
Otros, parados de larga duración o desempleados más recientes, empiezan a tomarse el verano como un “impass” obligado por los descansos empresariales, las jornadas intensivas y las vacaciones que hacen que muchas empresas paralicen sus procesos y tengan menos personal para atenderlos.
Pero, enfocándolo desde otra óptica, también puede ser una buena oportunidad. No nos cansamos de decir que tenemos que ser originales en la búsqueda de empleo y en las fórmulas en las que llegar a los seleccionadores. Queremos que nuestro CV sobresalga o destaque sobre la masa que se acumulará en las mesas de los reclutadores. No sabemos, máxime en esta época, cómo ser diferentes. ¿Por qué no aprovechar estos días?
Muchas son, como nuestras fábricas de Guardian España, las empresas que no cierran por vacaciones. El proceso es continuo y esto significa que siempre habrá gente atendiendo estas tareas. ¿No parece una época ideal para que nuestro currículo llegue a destino e impacte de una forma diferente? ¿No es cierto que puede que, ante la falta de competencia, quien lo lea dedique mucho más mimo y tiempo a ello?
Personalmente entré a trabajar en esta empresa un mes de Agosto y conozco muchos más casos de incorporaciones veraniegas. ¿Por qué no compatibilizar el tiempo y la playa con una pequeña dedicación de un par de horas al día a aprovechar esta oportunidad y analizar el mercado, enviando nuestro CV a aquellas empresas y ofertas que creamos interesantes? Lo peor que nos puede pasar es que lo aparquen hasta septiembre. Nada grave en cualquier caso…
Os recomiendo que echéis un vistazo a la web de Guardian en su sección de ofertas de empleo para que veáis cómo en esta época del año seguimos teniendo procesos abiertos y ofertas recientes. ¡No os quedéis atrás!
El cuento del humilde currículo.
Apr 20th
Posted by Maider Barrondo in Recursos Humanos
En un mundo de ilusión y fantasía que existió hace algún tiempo, vivía un pequeño y humilde currículo, que sólo sabía vender. Había nacido en un pequeño pueblo de artesanos, en el que sus padres le habían enseñado la base del negocio, y había desarrollado todas sus habilidades con el paso de los años, vendiendo todo tipo de artículos que sus vecinos necesitaban intercambiar.
Con el tiempo, se convirtió en el mejor vendedor de cualquier servicio que pudiera necesitarse y nadie, mejor que él, conocía los secretos de la venta en la comarca. Preguntando a cualquiera de sus conocidos, todo eran halagos para el humilde currículo, que llenaba páginas y páginas de experiencias y ganaba en peso, a la vez que en años, dejando atrás su juventud y galanura.
En esa época, la mayor empresa del reino ideó una forma novedosa de teletransporte, que quería vender al resto de países de manera inmediata. La idea era excelente, pero el precio era excesivo, por lo que era necesaria una buena labor de trabajo en venta, para poder convencer de las bondades del invento a los futuros consumidores.
Se decidió convocar un concurso de talentos para encontrar al mejor candidato como comercial del servicio y, para ello, se seleccionó a través de un casting a los futuros concursantes de un programa en el que se vería la evolución de cada uno, durante un periodo de convivencia en una academia, y unas galas en las que los concursantes mostrarían al gran público sus aptitudes y se someterían al juicio de un jurado.
El humilde currículo, en principio reticente a participar, se dejó convencer por sus conocidos que le animaron a mostrar sus cualidades, las mejores para el puesto, sin ningún género de dudas.
Sin embargo, en el concurso, participaba un jovencísimo currículo, vacío de contenido, repleto de hojas en blanco, pero con frases llenas de anglicismos que hablaban de “Marketing”, “Branding” y “Customers Developer”. Este joven currículo, no sabía hacer nada, pero lucía espectacular en todas y cada una de las galas en las que competían.
El jurado, embaucado por las lentejuelas y la belleza del currículo “anglicanizado”, se dejaba deslumbrar por sus palabras y no paraba de halagar en sus apreciaciones la forma en la que caminaba sobre el escenario, olvidándose de la finalidad para la que estaba diseñado el concurso, que era la de vender el nuevo sistema de teletransporte fuera de las fronteras del reino. El humilde currículo, fue poco a poco, de esta forma, quedándose atrás en la clasificación, a pesar de ser el que mejor se adaptaba a las necesidades de venta del aparato. Ninguno de los miembros del jurado apreciaba que ganara en años de experiencia. Es más, este era un punto negativo que le hacía aparecer por detrás en las listas de clasificados, por ser más gordo y con el pelo cano. Tampoco suponía un plus el que sus experiencia estuviera descrita en castellano correctísimo, en contraposición a los términos extranjeros que nadie entendía.
Y esto hasta que uno de los miembros del jurado, vestido con una gafas de sol oscuras, y con unas formas un tanto ariscas, quiso no dar por hecho lo evidente. Emitió juicios que, hasta entonces, nadie se había atrevido a dar. Decidió adentrarse en la experiencia de las páginas descritas por los participantes en su vida, y ver más allá de las formas. Desnudó al currículo joven y pomposo y puso en evidencia pública su falta de experiencia.
Además, propuso un nuevo reto, el de dejarles mostrar su habilidades de venta, con un mismo producto que ofrecer al público.
La diferencia fue evidente. El joven currículo, amedrentado por el único juicio negativo que había recibido en su vida, no supo reaccionar, y sus pocas tablas en el escenario demostraron que no podía desarrollar una buena labor comercial.
El humilde y pesado currículo, por el contrario, supo desenvolverse como pez en el agua. Engatusó a los compradores de una forma que, hasta entonces, nadie había sido capaz de demostrar. Describió el producto como nadie hasta entonces había sabido hacerlo, y sacó a relucir bondades que ninguno había sabido ver en el producto hasta la fecha. Nadie de los allí presentes pudo resistirse a la tentación de comprar uno de los artilugios propuestos y llevárselo a casa con la idea de haber hecho la mejor adquisición de su vida.
El jurado con gafas de sol se levantó y aplaudió. El resto de los miembros del jurado se le unieron. El currículo joven y arrogante admitió su derrota y aplaudió, a su vez, a su gran contrincante. La victoria fue evidente.
Y desde entonces, en aquel mundo de ilusión y fantasía que existió hace algún tiempo, los currículos pasaron a valorarse por su contenido, por su importancia y experiencia, y no por las canas y la apariencia que tenían. Los responsables de seleccionarlos supieron cómo ahondar en su contenido, sin dejarse deslumbrar por las palabras vacías. Y los currículos, fueron felices en su mundo de sueños.
* Finalista del III Premio Literario RRHH Digital.






