Calidad energética de los edificios
Algunas ideas de interés en torno al documento CTE-HE1
Partiendo del supuesto de que nos encontramos, por ejemplo, proyectando una vivienda unifamiliar, a la hora de definir los materiales para la envolvente, debemos respetar -sin lugar a dudas y como mínimo- las pautas que nos va marcando el cumplimento de la limitación de la demanda energética establecida en el Documento Básico de la Habitabilidad y Energía del CTE (CTE-HE). Si nos hemos propuesto, además, diseñar nuestra casa bajo las directrices del estándar Passivhaus, la demanda energética, tanto para calefacción como para refrigeración, no debe ser superior a 15 kWh/m2a.
Todo cálculo de la demanda energética debe tener en cuenta la zona climática donde se encuentra el volumen proyectado y cómo está orientado. También hay que tener en consideración las propiedades higrotérmicas de cada uno de los materiales y productos de la construcción que conforman los cerramientos, los huecos y las particiones interiores, así como la información relativa a los puentes térmicos. Del mismo modo, los objetos que cerca de la casa pueden generar sombras sobre nuestro proyecto no pueden ser obviados. Las sombras de cualquier elemento –ya sean árboles, edificios adyacentes o incluso partes de nuestro propio diseño- influyen también de manera determinante en el resultado del cálculo.
Además de esta base teórica y pasando a la realidad, en España, a diferencia de otros países del norte de Europa, la necesidad de calentar la casa en invierno convive, de manera más extrema, con la solicitud de enfriarla en verano. Es por ello por lo que conviene estudiar ambas situaciones, con el fin de determinar la solución para el cerramiento más adecuada, en el caso que la zona climática nos indique que el impacto de la temperatura exterior (muy alta o muy baja) es considerable.
En Europa, existe, de hecho, una iniciativa para distinguir ambas situaciones. La etiqueta desarrollada por el ift Rosenheim para las ventanas –introducida en Alemania en otoño de 2011- sigue los nuevos estándares ISO 18.292. Define dos parámetros para la calidad/cualidad energética de las ventanas: EP-H comportamiento energético para un día típico (de calor) en verano y EP-C comportamiento energético para un día típico (de frío) durante el periodo de invierno. Por lo tanto, reconoce ya dos etiquetas para dos situaciones climáticas bien diferentes.
¿Estudiarás ambas circunstancias en tu próximo proyecto?
| Print article | This entry was posted by Matxalen Acasuso on 14/06/2012 at 12:07 pm, and is filed under Arquitectura, Uncategorized. Follow any responses to this post through RSS 2.0. You can leave a response or trackback from your own site. |

